marzo 06, 2010

Kinder chocolate

Sin duda no estoy bien de la cabeza, los que me conocen saben que nunca lo he estado, pero creo que me deterioro. Es inebitable aceptar mi depresión, mi indefensión aprendida. Creo que la negué no por miedo sino porque ah0ra todo mundo se siente mal, todo mundo tiene "depresión", se ahoga en el vaso de agua de sus problemas, y yo no quería ser uno más de ellos. Acabo de despertar de un sueño donde tuve una regresión, y me sentía tan bien... Regresé a asistir a clases en el kinder, rumbo a las clases me encontraba el auto de Kitos descompuesto, me encontré a la mujer del decierto y a su hermana viendome con compación al conocer la causa de mis problemas, pero una vez entrando al kinder todo era felicidad. Volví a la edad en que no importaba que tan feos quedaran tus palitos, la maestra y tus padres siempre sonreían al verlos, a la época donde no tenías que ser el mejor, no se te presionaba por a que primaria ibas a entrar o si ibas a hacerlo, donde el maestro no trataba de humillarte y no te calificaban con respuesta parcial, a la época donde no importaba tenerle miedo a la niñas, ni hablarles, o no hacerlo, la epoca donde mi mayor preocupación era ganar el mejor columpio, una buena posición en el volantín, o una cubeta para jugar en la arena, donde me preocupaba alcanzar a ver los títeres o alcanzar un yogurth amarillo. An así en el extraño y confortable sueño tenía mi celular, y esperaba mensajes de ella (mujer que aun no existe y de la que siempre he estado enamorado o que existe y aun no me doy cuenta de estar enamorado), pero lo mejor es que llegaban (no como en la vida real) y cada uno de ellos me hacía más y más feliz. La vería saliendo del arduo día del kinder, pero desperté... no quería hacerlo, traté de volver a dormir, pero no pude. No fué suficiente regresar al kinder, y saludar de nuevo a la maestras, yo quería encontrarla a ella, conocer su rostro, oler su aroma, sentir su cuerpo, rozar sus labios...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Aguas con algunos detalles ortográficos!
Está chido. En esta semana que termina, ésta es la tercera propuesta que alguien tiene de regresar a su propia infancia...

Debe ser señal de los tiempos.
Por aquí estaré pasando.

CrisRouge dijo...

No para todos la infancia son las mejores épocas, sin embargo los tiempos más simples o los placeres más cortos, como una sonrisa al ver los palitos no tan derechitos... son los que a mí me han hecho levantarme los últimos meses. Aunque aveces es mejor parar... berrear un rato, patalear y consumir lo que nos tiene mal antes de que éste nos consuma.

Por que no, las cosas no pasan por algo. Simplemente pasan y ya.

Me río del mundo, que al fin... ni el es eterno.

marelis dijo...

A mi me gustaba tener el tamaño de un niño en prescolar, cabía mejor en el regazo de mi madre. Ahora tengo que rogar mucho para que me deje hacerlo, y siempre es sólo por unos momentos.